Se
encuentra usted a bordo del buque.escuela de la Armada española
Juan Sebastián Elcano, uno de nuestros barcos más
representativos y uno de los mayores y más antiguos veleros que
aún navegan.
Construido en los astilleros "Echevarrieta y Larrinaga"
de Cádiz, se botó el día 5 de marzo de 1927. Costó 49.220
euros. Lleva, pues, 75 años en la mar con más de un millón y
medio de millas náuticas navegadas por todos los mares del mundo
y con recaladas en los puertos más importantes.
Como buque-escuela, el Elcano tiene un cometido principal, que es
la formación en la mar de los futuros oficiales de la Armada,
los Guardias Marinas. Para ello, suele realizar todos los años
un crucero de instrucción, de unos seis meses de duración, casi
siempre fuera de España, del que, aproximadamente, sus tres
cuartas partes transcurren en la mar, donde los alumnos reciben
clases y participan en todas las maniobras. De los 72 viajes que
ha hecho hasta ahora, nueve fueron vueltas al mundo. En todos
estos años, el buque ha soportado todos los tipos de mares y
vientos y siempre ha demostrado ser muy marinero.
El Elcano es también una embajada flotante. Su presencia en
puertos extranjeros ayuda a la politica exterior española y, al
mostrar su pabellón, además de difundir una buena imagen,
permite que muchos españoles que viven fuera de su Patria puedan
pisar este "trocito de España que navega".
El buque toma su nombre de un excelente e insigne marino, Juan
Sebastian de Elcano, protagonista de una de las hazañas más
grandes de la historia marítima española. Natural de Guetaria
(Guipuzcoa), en 1476 se enroló como experto navegante de una
expedición de cinco buques, armada por el rey Carlos I de
España, que partió de Sanlucar de Barrameda, en 1519, al mando
del portugues Magallanes, para encontrar una ruta nueva hacia las
islas de las Especias. Después de rodear América por el sur, de
descubrir las Filipinas y de innumerables penalidades, la
expedición, de la cual solo quedaba la nao Victoria al mando de
Elcano, llegó a España a los tres años de su partida, después
de haber dado la vuelta al mundo por primera vez en la historia.
El rey Carlos I concedió a Elcano un escudo de armas que
contenía un globo terráqueo con el lema TU PRIMUS CIRCUMDEDISTI
ME (El primero que me rodeaste).